Estamos midiendo mal la adopción de IA

August 18, 2026
Estamos midiendo mal la adopción de IA | Pantera
Hernán Rodríguez  ·  Founder & CEO, Pantera

Estamos midiendo mal
la adopción de IA.

El 91% de las empresas ya usa inteligencia artificial en alguna función. El 89% de los ejecutivos no ve ningún impacto medible en la productividad de su empresa. Esa brecha no es un misterio. Es el resultado de medir la pregunta equivocada.

91%
de las empresas usa IA en al menos una función de su operación, según datos de McKinsey y Azumo
89%
de los ejecutivos no reporta ningún impacto medible de la IA en la productividad de su empresa, según el NBER

Hay una estadística que circula desde hace meses y que cada vez que la veo me parece más reveladora, no por lo que dice sobre la inteligencia artificial, sino por lo que dice sobre cómo la estamos midiendo.

Un estudio del National Bureau of Economic Research, publicado en febrero de 2026 con cerca de 6,000 directores financieros, directores generales y altos ejecutivos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, encontró que el 69% de esas empresas usa IA de forma activa. Hasta ahí, ninguna sorpresa. Lo que sorprende es lo siguiente: el 89% de esos mismos ejecutivos no reportó ningún impacto medible de la IA sobre la productividad de su empresa en los últimos tres años.

No es un dato aislado. El MIT NANDA, en su reporte sobre el estado de la IA en negocios de 2025, analizó 300 despliegues empresariales de IA generativa y encontró que solo el 5% de los pilotos corporativos llegó a generar un impacto medible en el estado de resultados. La mayoría se quedó atascada antes de eso, sin que la causa principal fuera la calidad del modelo. Fue que las herramientas nunca lograron integrarse al flujo de trabajo real de la empresa.

Se puede ver la era de la inteligencia artificial en todas partes, menos en las cifras de productividad.

Variación contemporánea de la paradoja de Solow, formulada originalmente en 1987 sobre la revolución de las computadoras

Lo que estamos midiendo, y lo que deberíamos medir

La métrica de "adopción de IA" mide cuánta gente usa una herramienta, no cuánto trabajo completo se ejecuta sin intervención humana. Esa diferencia explica gran parte de la brecha entre la adopción reportada y el impacto medible: un empleado puede usar IA para escribir más rápido un correo, sin que eso cambie en absoluto el resultado del proceso de negocio del que ese correo forma parte.

Casi todas las encuestas de adopción de IA preguntan variantes de la misma cosa: ¿usa tu empresa herramientas de IA? ¿Cuántos empleados las usan? ¿Con qué frecuencia? Son preguntas legítimas, pero miden un fenómeno completamente distinto al que la mayoría de los titulares sugiere que están midiendo. Miden penetración de una herramienta, no transformación de un proceso.

La diferencia parece sutil, pero no lo es. Un abogado que usa un asistente de IA para redactar más rápido un primer borrador de contrato sigue revisando, corrigiendo y aprobando ese contrato manualmente. El proceso completo, desde que se necesita el contrato hasta que se firma, apenas cambió. El abogado es más rápido en una tarea puntual. La empresa no necesariamente es más rápida en el proceso.

Multiplica ese patrón por miles de tareas individuales dentro de una organización, y entiendes por qué la adopción puede ser casi universal mientras el impacto agregado sigue siendo casi invisible en los estados financieros. La suma de mil mejoras puntuales no siempre produce una mejora de proceso, porque el proceso tiene fricciones que ninguna de esas mejoras puntuales toca.

La economía sumergida de la IA

Hay otro dato del reporte del MIT NANDA que ayuda a entender por qué la adopción reportada por las empresas no coincide con el uso real. Más del 90% de los empleados encuestados dijo usar herramientas de IA personales para tareas de su trabajo, incluso cuando su empresa no había autorizado ninguna, y en muchos casos obteniendo más valor de esas herramientas no oficiales que de las que la empresa sí sancionó formalmente.

Es lo que algunos investigadores empezaron a llamar la economía sumergida de la IA: un uso real, extendido y a veces genuinamente productivo, que ocurre por fuera de cualquier sistema que la empresa pueda medir, gobernar o integrar a sus procesos formales. Las encuestas de adopción corporativa no capturan ese uso, porque preguntan sobre herramientas oficiales, y el trabajo real está sucediendo en otro lado.

NBER, 2026
89% de casi 6,000 ejecutivos encuestados no vio impacto medible de la IA en productividad en tres años, pese a que el 69% de sus empresas la usa activamente.
MIT NANDA, 2025
Solo el 5% de los pilotos empresariales de IA generativa analizados alcanzó un impacto medible en el estado de resultados.
McKinsey, 2025
23% de las organizaciones reporta estar escalando un sistema de IA agéntica, y otro 39% está experimentando con agentes sin haber llegado a escalarlos.

Esta brecha entre uso individual y sistema empresarial no es un problema de las personas. Las personas están, de hecho, extrayendo valor real de estas herramientas cuando las usan. El problema es que ese valor queda atrapado a nivel de tarea individual, sin ningún mecanismo que lo agregue, lo mida o lo convierta en una mejora del proceso completo.

Por qué las ganancias a nivel de tarea no llegan al nivel de empresa

Los estudios controlados de tareas específicas muestran ganancias reales y consistentes: agentes de atención al cliente resuelven casos entre 14% y 34% más rápido, programadores producen más código por semana, documentos se redactan más rápido. El problema no es que esas ganancias sean falsas. Es que rara vez se traducen en una mejora del resultado financiero de la empresa completa, porque el proceso de negocio sigue teniendo los mismos cuellos de botella que tenía antes, solo que ahora una parte de ese proceso ocurre más rápido de forma aislada.

Un proceso de negocio raramente falla por una sola tarea lenta. Falla por la suma de traspasos, validaciones, esperas y correcciones entre tareas. Si aceleras una tarea en el medio de esa cadena sin tocar el resto, el proceso completo puede seguir tardando casi lo mismo, porque el cuello de botella simplemente se movió a otro punto de la cadena.

Dos formas de medir el mismo despliegue de IA
MÉTRICA DE ADOPCIÓN ¿Cuánta gente usó la herramienta esta semana? Mide penetración de la herramienta MÉTRICA DE PROCESO ¿Qué porcentaje del proceso se completó de punta a punta? Mide resultado del proceso completo Solo la segunda predice si el resultado financiero de la empresa cambia.

Qué significaría medir bien

Medir bien el impacto de la IA significa preguntar, para cada proceso de negocio, qué porcentaje se ejecuta hoy de principio a fin sin que una persona tenga que intervenir manualmente en algún punto intermedio, y qué porcentaje de esos resultados es correcto y verificable, no solo generado. Esa pregunta reemplaza "¿cuántas personas usan IA?" por "¿cuánto del proceso ya no depende de una persona para completarse?".

Es una pregunta más incómoda de responder, porque exige mirar procesos completos en lugar de herramientas individuales, y exige admitir que la mayoría de los despliegues de IA de una empresa probablemente no cambian ese número, aunque sí cambien la experiencia diaria de quienes usan la herramienta.

  • Mide el proceso, no la herramienta. "Cuántas personas usan Copilot" es una métrica de adopción. "Qué porcentaje de las conciliaciones bancarias se completa sin intervención humana" es una métrica de resultado.
  • Distingue entre tareas y flujos. Acelerar una tarea individual dentro de un flujo que sigue teniendo diez pasos manuales rara vez mueve el resultado financiero del flujo completo.
  • Pregunta qué porcentaje termina correcto, no qué porcentaje se generó. Un sistema que produce una respuesta el 100% de las veces pero necesita revisión humana el 40% de las veces no está automatizando ese 40%, solo lo está reformateando.
  • La economía sumergida de la IA es una señal, no un ruido. Si los empleados encuentran más valor en herramientas no oficiales que en las que la empresa implementó formalmente, la brecha no está en la tecnología disponible, está en cómo se integró a los procesos reales.

No hace falta menos IA para cerrar esta brecha. Hace falta medir procesos completos en lugar de herramientas individuales, y diseñar sistemas que ejecuten esos procesos de punta a punta, no que aceleren un fragmento de ellos.

Por qué esto define cómo pensamos en Pantera

Esta distinción, entre adoptar una herramienta y automatizar un proceso completo, es la razón por la que en Pantera nunca medimos el éxito de una implementación en usuarios activos o mensajes procesados. La medimos en transacciones que se completan de principio a fin sin intervención humana, y en cuántas de esas transacciones son correctas de forma verificable, no solo generadas.

Cómo se traduce esto en el ERP pasivo

El modelo de ERP pasivo de Pantera no se diseñó para que más personas "usen IA" dentro de un equipo financiero. Se diseñó para que un porcentaje creciente del proceso completo, desde que llega una factura hasta que se registra validada en el ERP, ocurra sin que nadie tenga que intervenir manualmente en el medio.

Por eso la arquitectura separa la comprensión de lenguaje, que resuelve la parte de "leer el documento", de la validación determinística, que resuelve la parte de "verificar que el dato sea correcto antes de registrarlo". Un flujo puede ser tan rápido como se quiera a nivel de tarea individual, pero si el 40% de sus resultados necesita revisión humana después, ese flujo nunca se convierte en una mejora medible para la empresa.


Preguntas frecuentes

¿Por qué la adopción de IA no se refleja en la productividad de las empresas?

Porque la métrica de adopción mide cuánta gente usa una herramienta de IA, no cuánto trabajo completo se ejecuta sin intervención humana. Un empleado puede usar IA para redactar más rápido un correo sin que eso cambie el resultado del proceso de negocio del que ese correo forma parte. La adopción a nivel de tarea individual no se traduce automáticamente en impacto a nivel de proceso completo.

¿Qué porcentaje de empresas reporta impacto medible de la IA en productividad?

Según un estudio del NBER publicado en 2026 con cerca de 6,000 ejecutivos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia, el 89% reportó no haber visto ningún impacto medible de la IA en la productividad de su empresa durante los últimos tres años, a pesar de que el 69% de esas firmas usa IA activamente.

¿Cuál es la métrica correcta para medir el impacto de la IA en una empresa?

En lugar de medir cuántas personas usan una herramienta de IA, la métrica más útil es qué porcentaje de un proceso de negocio completo se ejecuta de punta a punta sin intervención humana, y cuánto de ese trabajo termina en un resultado correcto y verificable, no solo en una respuesta generada.

Siguiente paso

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